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San Jorge y La Luciérnaga

7-marina-izquierdo-por-miguel-elias-424x570Buenas noches amiga mía. Me iba ya a la cama. ¿Te crees que he salido esta tarde a comprar como cada semana y estoy cansada como una tonta? Hemos celebrado el santo de Jorge y cuando estaba recogiendo le he dicho a Javi “Marina no hubiera dejado pasar el día del Libro sin escribir algo. Sin publicar algo”. Pues entonces escribe. “Estoy cansada”. Escribe.

He vuelto un poco la vista atrás y te dejo vía libre. Porque está bien que de vez en cuando te dejes ver, ¿no te parece?. Hace un momento recordaba lo feliz que fuiste cuando marchaste a Salamanca, en septiembre de 2016 al XIX Encuentro de Poetas Iberoamericanos. Recuerdo también esa sorpresa incrédula cuando recibiste la invitación como “poetisa”. “¿Puedes creerlo Vir?”

Ya eran muchas madrugadas sin sueño escribiendo poesía. Sangrando cada palabra. Riendo las letras. Cantando los versos. Cuántas mañanas me he despertado con un audio “… escucha un momento amiga…” Fuiste la primera persona que supo de mi boda con Javi. Cada vez que podíamos, entre poema y vino, charlábamos sobre las segundas oportunidades y elogiabas la luz de mis ojos. Las invitaciones de boda llevaron tu verso “Cuando creyó tocar fin/una luciérnaga/ prendió un principio”.

Otro día contaremos eso, pero hoy le robo la ilustración a Miguel Elías (espero que no se enfade porque no me ha dado tiempo a pedirle permiso) y  dejo que seas tú quien termine con tu poema Querencias. Feliz Día del Libro amiga.

 

QUERENCIAS

 

A veces me despierto y vivo

un rato, no más del tiempo prudente,

no vaya a ser que me atrapen

y no me dejen regresar.

 

A veces me despierto y vivo

Al filo del alba, sesteo la tarde,

pero solo el tiempo que me lleva

arroparme en el mar y calentar la nieve.

 

A veces me despierto y vivo

en la quejumbre de contar huidas.

Lo que tardo en hallar uñas y algo de piel

donde pellizcarme en sueños

para desandarme al parque de hojas azules

y cielo verde. Sin estación ni relojes

pero con terciopelo de puesto de mercado

donde ordenar y algún día hasta alborotar

todas mis querencias, ahora ya ausencias.

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