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Mujeres olímpicas

-Mamá, ¿por qué las chicas no salen en las noticias jugando al fútbol? ¡Solo salen los chicos! ¡No es justo!

Mi hija pequeña tenía entonces 7 años y jugaba al fútbol en el cole en un equipo mixto. Sus compañeros querían ser Messi, Ronaldo, Casillas…pero sus compañeras no tenían espejos en los que mirarse. Carecían, como en tantas otras materias de la vida, de referentes femeninos. Y así es como crecen nuestras niñas, sin talentos en los que reflejarse, sin ejemplos en los que motivarse para afilar las ganas. ¿Acaso no hay? Sí. Los hay. El problema es que para encontrarlos hace falta brújula y voluntad porque no se les da cancha, ni luces ni taquígrafos. Son referentes en potencia todavía hoy silenciados.

Solo tenía 7 años y denunciaba una injusticia que no escapaba a su corta edad. Ahora tiene 10 y ya se ha acostumbrado. Eso es lo malo. Ya no juega al fútbol. Y los niños siguen copando ese patio de escuela que tímidamente las niñas un día se atrevieron a compartir para ir perdiendo terreno día tras día… Como la vida misma.

Los juegos olímpicos nos han traído momentos únicos de recompensa al esfuerzo, de perseverancia, de ilusión, de mucho trabajo, de compañerismo, de valores fundamentales para una sociedad mejor. Pero también referentes femeninos, algo de lo que nuestras niñas y nuestros niños carecen en su día a día, pese a ser tan importante a la hora de alimentar vocaciones, igualarnos como seres humanos y desterrar la semilla de la violencia de género que se fragua en la desigualdad diaria en la que crecen.

De las 17 medallas, 9 fueron para mujeres y 8 para hombres. Ganadas en un hábitat más hostil cuando se trata de deporte femenino.

¿Os imagináis si se dieran las circunstancias? Si se alentara igual a niñas que a niños para ser deportistas, si esta sociedad no pusiera el acento en contornos imposibles en lugar de cuerpos saludables para nuestras adolescentes, si los medios de comunicación, empezando por los públicos que pagamos todos y todAs, pusieran el foco sobre tantas y tantas niñas y mujeres deportistas que sueñan y se esfuerzan y disfrutan y sufren en silencio.

Gracias Mireia.

Gracias Malalen.

Gracias Ruth.

Gracias Eva.

Gracias a las jugadoras de baloncesto.

Gracias a las gimnastas de rítmica.

Gracias Lydia.

Gracias chicas porque en estos días, además de vuestros logros personales, habéis encendido vocaciones y alimentado ilusiones en miles de niñas y mostrado a los niños que sus compañeras de clase algún también podrán ser mujeres olímpicas.

Marina IZQUIERDO

PD. Violeta ha leído el artículo una vez publicado y me dice que rectifique, que ella no se ha acostumbrado, que a las injusticias no se acostumbra una…;)

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