Feria del Libro

Libros y Ferias

Feria del Libro Marina IzquierdoLa Primavera huele a libro, a esas flores de papel que salen a la calle cuando el día alarga y la noche invita a sumergirse en ellas. La niñez debería oler a lo mismo. A libro y a feria. A dos acontecimientos que conjugan a la perfección con todo lo que les invita a crecer de la forma más saludable. Un libro es una aventura en páginas y una feria el cielo abierto para soñar y brincar.

Mi niñez huele a los Viveros, a la Feria del Libro de mi Valencia natal, al recorrido por el paseo de Antonio Machado que me sé de memoria. Nos llevaban en el cole. Algún domingo con mis hermanos. Y también en mis escapadas a solas ex profeso (vivía cerquita) o cuando ya en la frontera de la adolescencia cruzaba por el paseo para ir a la Facultad. Luego con mi pareja (ambos seguimos venerando los libros) y al tiempo, cuando además de como fiel fan, lectora y profesora, cubría la feria como periodista cultural. Qué días tan fantásticos. Cierro los ojos y se me cruza en la lindes del recuerdo la Martín Gaite con su boina llena de momentos mágicos. Y más tarde, las ferias del libro de Madrid y otras internacionales en esa fiesta del libro que me llena los pulmones de letras y los ojos de espejos.

Seguí creciendo y me multipliqué en dos niñas que adoran la lectura y las ferias porque desde bien pequeñitas han ido de mi mano para una vez allí soltarse y correr tras sueños envueltos en colores brillantes y contornos asimétricos. Compramos algunos ejemplares y otros los apilamos en la estantería del corazón, porque no nos caben todos los que quisiéramos invitar para que vivan en nuestra casa (tan llena de libros) en ese camino, tierra de lectores y lectoras, entre quien escribe, quien edita y quien vende mundos que interpretamos en partituras intransferibles.

Si les enseñamos a amar la lectura nuestras niñas y niños siempre caminarán por la vida en compañía, con un amor que crecerá con los años y que se convertirá en pilar y refugio, en ventana y horizonte, en fuente inagotable de experiencias para transitar cada etapa de esa aventura que es vivir.

Abril, mayo y junio son días de libros y ferias. Y cada año, con nuestras vivencias y circunstancias a cuestas, la cita que nos grita que seguimos vivos y que enciende en el estómago ese cosquilleo que se siente cada vez que se regresa o se llega por primera vez. Porque la feria es un viaje emocional. Porque la feria gracias a sus libros y autores y pese a ubicarse en la misma tierra renueva destino con cada edición que mira al cielo. Porque la feria gracias a editoras y libreros nos brinda un ejemplo de constancia y vocación. Porque la feria son raíces y alas, como la vida. Y porque la feria, mi Feria del Libro, pese a los años y a las circunstancias, pese al destino o con quién comparta camino, sé que siempre, siempre, siempre olerá a la ilusión y emoción genuinas de la infancia.

Feliz Feria.

Marina IZQUIERDO

 

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